LA GESTIÓN MENOS QUE MEDIOCRE DE LA OTRORA DIRECTORA DEL HOSPITAL Y LOS QUE VINIERON DESPUÉS, NO SE CARACTERIZÓ POR SER POSITIVA… VIVÍ EN CARNE PROPIA EL RECHAZO DE LAS MÁQUINAS DE DIÁLISIS QUE IBAN EN DONACIÓN AL ESTABLECIMIENTO, DE PARTE DE NUESTRA UNIVERSIDAD AMERICANA... EL RECHAZO FUE POR PURA NEGLIGENCIA, BAJEZA Y MIRAMIENTOS POLITIQUEROS DE LA SUSODICHA DIRECTORA.Por Manuel Antonio Pallero Beretta
Desde Estados Unidos
La realidad cotidiana de Tocopilla de verdad que se escribe con sangre. Y no soy extremista al expresar esta afirmación, sino, como ya lo he planteado en varias ocasiones, apegado a los hechos, muy realista.
Sin ser una ciudad que limita con otros países del sur americano, ni estar en algún punto extremo de la nación, creo, sin miedo a exagerar, que los tocopillanos hacen patria día a día, viviendo (o mejor diría sobreviviendo) en la ciudad, con ese aire envenenado que respiran, con esas autoridades que tienen, totalmente pobres en gestión administrativa.
Así ha sido ayer y han pasado mas de 19 años de lo mismo, al cabo que hasta ahora se ha visto CERO manejo del problema que afecta a la población con un hospital que, poco menos, da sólo para kiosco de la Cruz Roja (sin desmerecer este gran Servicio Público).
Dicen que llegó un nuevo Director. Ingeniero de esto o de lo otro, pero ojalá con ingenio suficiente para gestionar la devolución del estatus original de nuestro nosocomio, el cual nunca debió perder. Son más de 23 mil ciudadanos, potenciales usuarios de este servicio BÁSICO al ser humano.
¿O acaso los tocopillanos no tienen derechos humanos que les sean respetados cuando su calidad de salud se ve quebrantada?
Y no hablo de un simple resfriado, ni de un trabajo de parto simple, si es que hoy en día estas dos condiciones son posiblemente enfrentadas con profesionalismo en la casa de Don Marcos Macuada. Hablo de pacientes que necesitan atención especializada, llámense quemados, accidentados graves, partos con complicaciones, atenciones de UCI que no soportan los "famosos acarreos a Antofagasta", nefropatas con necesidad imperiosa de diálisis, peritonitis serias, intoxicaciones medicamentosas, cardiópatas en crisis, diabéticos en coma o shock, neoplasias en curso, etc.
La lista suma y sigue y, hasta donde sé, creo que ninguno de ellos podría recibir atención DIGNA en su propia casa. Lo más seguro es que los dejen morir (suena fuerte, ¿no?) o que las pocas energías que le quedan a esos pacientes no sean suficientes para enfrentar un acarreo de dos horas y media a la Capital Regional, muchas veces -sino todas- sin ningún familiar que les acompañe.
Estamos en pleno siglo 21 y Tocopilla, en el ámbito de la salud, se quedó anclada en quién sabe qué año de la pera. ¿Y los que deciden? Bien gracias. En casita, contando los billetitos que se ganan, con el sudor y sufrimiento del resto, cada fin de mes.
Es hora que se pongan las pilas. Si se decidió por un ingeniero para dirigir los destinos del Hospital local, en buena hora. Por lo visto, la gestión menos que mediocre de la otrora directora y los que vinieron después, no se caracterizó por ser positiva, y eso que abrazaban la filosofía de Hipócrates, la que definitivamente les quedó grande y sólo les alcanzó para hipócritas.
Viví en carne propia el RECHAZO de las máquinas de diálisis que iban en donación al establecimiento, de parte de nuestra universidad americana, gestión del Dr. Hernán Grenett. El rechazo fue por pura negligencia, bajeza y miramientos politiqueros de la susodicha directora. Y así sumaron y siguieron tantas odiosidades y nulo manejo del servicio hospitalario. Y Tocopilla pierde, día a día, a sus ciudadanos por falta de atención médica adecuada, apropiada y digna de un ser humano. A eso súmenle el ambiente inhóspito que se respira. Y Tocopilla se diezma a fuego lento.
Este detalle es primordial para empezar a EXIGIR que el establecimiento hospitalario esté a las alturas de la época, de las necesidades y de la realidad tocopillana. No tenemos por qué ir con nuestros niños, jóvenes, adultos ni viejitos a mendigar por algún espacio de atención a Antofagasta.
Quizás ahí esté la solución de enganche entre los que causan daño y quienes no tienen cómo dar atención de salud, ni siquiera primaria, como debe ser. Que las empresas que rebajan la calidad de vida digna de los tocopillanos se pongan con el auspicio de un Hospital como corresponde a una ciudad puntal en la región. Cualquier otra cosa que no se haga, al respecto, es y será PURA NEGLIGENCIA. Y ahí los quiero ver yo con sus conciencias, si es que las tienen.
Dejo en sus manos y capacidad de gestión, señor Director del Hospital Marcos Macuada, el que mis coterráneos reciban atención médica de todo tipo y de excelente calidad. No somos santiaguinos, pero somos chilenos igual que ellos y merecemos respeto, acción y parte del presupuesto gordísimo que hoy maneja su gobierno, gracias a las entradas que arroja la venta del cobre, y, por paradoja, en alto porcentaje del oro rojo que da una ciudad que está al lado de la nuestra y que tiene vida gracias a las fuentes termoeléctricas.
¿No cree que sea justo pedir un pedacito de lo que nos corresponde? ¿O es que la orden es no hacer olitas al gobierno central y dejarlos tranquilos, que la repartija la hagan entre unos pocos en sobresueldos y de un cuanto hay en corrupción?
Demuéstrele a Tocopilla y sus ciudadanos, que usted es diferente y se la puede en contra de los gigantes. Así usted no sea tocopillano, pero quiero creerlo un profesional honesto y bien capacitado. Su buena, aunque corta, trayectoria es la que carga, ¿no?
Le dejo la bola a usted y a los tocopillanos que quieran jugársela por una mejor calidad de vida.
No se pide nada del otro mundo.
Nos vemos en la próxima edición. En este número ya estamos celebrando los 5 años de El Polémico. Que sea en grande y como corresponde a un medio que de verdad pone los puntos sobre las íes y el dedo en los diviesos.