
Este lunes 27 de febrero, tras la muerte de la menor de 8 años Valentina Arriaza en la población Padre Hurtado, un grupo de personas de diferentes sectores destruyó la casa donde vivía el asesino.
Con rabia e impotencia, las personas destruyeron el antejardín de cemento y algunas partes del frontis de la vivienda. También fueron destruidos algunos enseres de esta vivienda, en una reacción violenta, pero que muchas personas justifican debido a la consternación y la impotencia que reina en la ciudad por este crimen terrible.
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